“No es un perfil cualquiera”: Sheinbaum defiende a Garduño tras su llegada a la SEP
Sheinbaum defiende a Garduño: “No es un perfil cualquiera” … aunque acaba de
salir de un proceso penal
La presidenta Claudia Sheinbaum salió a aclarar —o intentar aclarar— la
polémica por el nombramiento de Francisco Garduño como nuevo funcionario
dentro de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Porque claro, nada genera
más confianza en la ciudadanía que anunciar la llegada de un excomisionado
del Instituto Nacional de Migración… que hace nada estaba respondiendo ante
la justicia.
Pero Sheinbaum lo dejó clarísimo: “No es un perfil cualquiera”. Y tiene razón:
pocos perfiles pueden presumir la mezcla exacta de doctorado en Derecho +
proceso judicial reciente + polémica nacional por el caso del incendio en un
centro migratorio. Es un currículum… peculiar.
La mandataria explicó que Garduño “salió en libertad” y que, por lo tanto, no
hay impedimento legal para que ocupe un nuevo cargo. Y eso es cierto: la
libertad legal existe. Lo que no existe, al parecer, es la libertad de la opinión
pública para no levantar una ceja ante el nombramiento.
Sheinbaum insistió en que su designación no representa ningún riesgo, porque
se trata de una persona con preparación académica sólida, experiencia en
asuntos gubernamentales y, según afirmó, un conocimiento valioso para la
administración pública. Lo único que faltó fue agregar que “ya aprendió la
lección”, porque el subtexto se entendía solito.
El problema es que vivimos en un país donde la confianza institucional ya es
frágil. Y cuando la gente ve que alguien recién envuelto en un caso de
negligencia gubernamental aparece mágicamente en otro cargo público, el
mensaje no suena precisamente reconfortante. Parece más a ese clásico “te
cambiamos de oficina mientras baja el escándalo”.
La oposición, como era previsible, aprovechó para acusar favoritismos, reciclaje
de funcionarios y falta de sensibilidad política. Mientras tanto, seguidores del
gobierno defienden que si no existe impedimento legal, no debería existir
impedimento moral. Un debate tan mexicano como discutir si la tortilla va
arriba o abajo de la carne.
Al final, el nombramiento está hecho y Garduño ya tiene escritorio nuevo. Lo
que falta ver es si este movimiento se convierte en ejemplo de reinserción
profesional… o en otro capítulo del “gobierno que reubica a sus polémicos”.

